Maldivas: Un Tour de Fantasía a lo Robinson Crusoe

Solah, mi anfitrión en la villa, busca en su cartera rota y saca seis o siete objetos de los que hace una bebida de bienvenida de limón fresco, lima, sirope de granadina y caña de azúcar.

Mientras completa el proceso de registro, miro a mi alrededor.  A mi izquierda, meciéndose en la brisa, hay una cama lo suficientemente grande para una familia de cuatro.  A mi derecha, llama la atención una piscina privada.

Adelante, un lago turquesa pálido, brilla con la luz del sol.  Y más allá, con una definición repentina, espera el azul profundo eléctrico del Océano Indico.  En teoría, aquí en las Villas Kihavah de Anantara en las Maldivas, he llegado a un lugar popular para turistas.  Pero no puedo ver ni escuchar a nadie.

La villa es enorme y llena de sorpresas:  una bañera con fondo de cristal y un  piso de cristal en el baño, (bajo el cual nadan peces ocasionalmente); un armario del tamaño de un apartamento pequeño de Londres; libros en los estantes que te gustaría leer; y muchas opciones para sentarse.

Me doy cuenta que la sugerencia es que la mayoría de los invitados aquí –recién casados– rara vez salen de la villa.

No necesitaba venir a las Maldivas para darme cuenta que me iban a encantar.  Hace cuarenta años, como estudiante, descubrí el Océano Indico cuando obtuve una pasantía de cuatro meses para estudiar crimen en la isla Mauricio.

Pasé algunos días  recolectando información poco probable y el resto explorando la costa desierta.  Esto fue antes de que el turismo llegara, y lo consideré imposiblemente bello.

Desde entonces, he regresado cuando he podido — para mirar el atardecer desde otras costas en otros países.  Pero hasta ahora, las Maldivas, el país más pequeño en Asia, se me había escapado.

Ahora estoy aquí por seis noches, quedándome en un hotel diferente cada día.  Y no toma mucho entender por qué las Maldivas se ha convertido en uno de los destinos mas deseables en el mundo.  Aquí, la perfecta fantasía de una isla desierta se une a las mentes más imaginativas de la industria hotelera.

Las islas ( o bancos de arena –la tierra más elevada está a ocho pulgadas sobre el nivel del mar y puedes caminar alrededor de la mayoría de la islas en 10 minutos ) ofrecen playas de polvo pálido en el medio de la nada, sol constante, y temperaturas que nunca bajan de 27 grados o suben de los 32 grados.

Combine esto y el esfuerzo y costo de construir y manejar hoteles en locaciones tan remotas, y eso explica el por qué los hoteleros están constantemente tratando de  pasar los límites del lujo.  Un nuevo resort abre cada pocos meses, y cada uno trata de ser mejor que los otros en cuanto a la innovación.  Los hoteles que antes se consideraban de cinco estrellas ahora luchan por mantener su estatus elevado.

Pasé mi primera noche en Kurumba, la isla en la que el primer hotel de este país fue construido hace cuarenta años este otoño.  Ha sido actualizado muchas veces –pero ahora es descrito más apropiadamente como familiar en vez de grandioso.

Las Villas Kihavah en Anantara, donde fui después ( y donde quiero permanecer para siempre) han gastado más de un millón de dólares en la construcción de cada propiedad individual.  Usualmente, toma dos o tres años para que un hotel tenga una ganancia operativa.  Las Villas Kihavah abrieron en febrero pasado, y para octubre ya estaban en negro.

La definición de lujo en las Maldivas necesita considerarse en el contexto de la competencia en vez de las expectativas de una remota isla desierta.  Conexión de la red inalámbrica, estaciones para iPods y el BBC en la pantalla de televisión plasma son cosas de rutina – como lo son piscinas privadas y mayordomos para el sol listos para limpiar el aceite bronceador de sus anteojos Gucci.

Y un gran paso ha sido el concepto de comer bajo el agua.  El resort Conrad Maldives Rangali Island lideró este camino, construyendo Ithaa, su restaurante insignia, 16 pies bajo el nivel del mar.  Ahora, Anantara ha hecho lo mismo con su comedor insignia– llamado, apropiadamente, Mar.

La vista desde aquí es espectacular.  Los peces son abundantes y tienen nombres maravillosos como Anemone de Pie Negro de Maldiva, Mariposa, Doncella y el Pez Soldado Blotcheye.  Las quimeras de coral nadan en pareja y se aparean por vida.  Aún las tortugas y los tiburones pasan mientras ustedes se alimentan de sus menos protegidos familiares.

Más ha de venir; un joven especialista marino maldiviano está trabajando en un proyecto para construir un número de habitaciones bajo el agua cerca de la isla Bandos.

Y donde hay bajo agua, hay sobre agua.  Específicamente la villa sobre el agua.

Regulaciones de planeamiento locales especifican que cada isla puede tener un resort, con edificios no más altos que la palmera  más alta y sin cubrir más que un quinto de la isla.

Entonces ahora, muchas islas se han esparcido hacia lagunas que albergan lo último en alojamiento de lujo.  Los huéspedes pueden bajar de su habitación a su área personal del mar, llegando la propuesta maldiviana de privacidad, locación y estilo.  

Uno de los resorte donde descansé –Angsana Velavaru, en el atolón South Nilhande — ha incluso construido un grupo independiente de villas en el agua a media milla de la isla más cercana, y cerca de donde el fondo del mar baja de forma espectacular (y repentina).  Para mí esto es torpe y futurista, pero llena el requisito de originalidad.  A los visitantes japoneses les encanta.

La gran sorpresa de este año ha venido de Per Aquum, el grupo responsable por el primer spa bajo el agua en Huvafen Fushi, NIYAMA se ha anunciado como lo mejor del 2012.  Localizado en el sur oeste del Atolón Dhaalu, 40 minutos por avión marino de Male, este refugio elegante está entre dos islas (Embudhufushi y Olhuveli) – y espera ser visto como icónico y visionario.

El exclusivo restaurante está a 500 metros de la costa.   A la distancia, parece flotar en la superficie del océano.  Pero el verdadero tema de conversación es que tendrá el primer club de música bajo agua con artistas en vivo actuando bajo las olas.

Mientras tanto, los hoteles tratan de diferenciarse de otros en formas pequeñas.  En las Villas Kihavah tienen un sumiller de sal, un sumiller de aceite de oliva y los platos son placas de sal.

En Hadahaa ( recientemente tomado por Park Hyatt y en medio de una restauración), Arabella Willing, una bióloga marina de Sussex – aparece como salida de una película de Bond, emergiendo del mar en un traje de neopreno y con una botella de champaña fría.  Más tarde me lleva a un paseo nadando por algunos de los arrecifes de coral más viejos del mundo.  Decir que es espectacular es un eufemismo.

Y en Velassaru, me llevaron a un banco de arena pequeño en el medio del océano.

Aquí es donde el resorte deja a jóvenes quienes tienen una propuesta de matrimonio en mente.  El bote se va, dejando a la pareja sólo con una botella de champaña y dos copas como compañía, rodeados de nada más que acres y acres de océano.

La gran apertura más reciente es Ayada, en el atolón Gaafu Dhaalu en el sur del archipiélago — algunos clics de distancia del ecuador.

Soy de los primeros huéspedes y me encanta su estilo más asiático. Bebo café turco y té de menta en el lounge Ottoman ( pero evito la posibilidad de fumar shisha).

La piscina y la terraza que la rodea están diseñadas para parecer que se extienden hacia el océano – puedes comer y beber con tus pies en el agua sin romper la ilusión.  Ayada también dice tener el spa más grande de las Maldivas, completo con un baño turco genuino.  El área infantil tiene una piscina, rodeada de mini sillas de sol.

La gran dama de las Maldivas es la unica la cual ha recibido huéspedes desde el 2005 — y ha mantenido su posición a pesar de la cosecha competitiva de nuevas aperturas.  Para aquellos a quienes no les gusta el lujo, el refugio Six Senses’ Soneva Fushi (el que originó la frase “si no hay noticias, no hay zapatos”) es el favorito para los que sueñan con la experiencia estilo Robinson Crusoe.

Pero para mí  no hay ningún lugar que no sea en la cama de las Villas Kihavah en Anantara, mirando el brillante sol anaranjado hundirse en lo profundo del azul del mar.

[Datos de Viaje]

Kurumba (00960 664 2324; www.kurumba.com) tiene habitaciones dobles desde $430 por noche.

Angsana Velavaru (00960 676 0028; www.angsana.com) tiene habitaciones dobles desde $579 por noche.

Velassaru (00960 664 3042; www.velassaru.com) tiene habitaciones dobles desde $607 por noche.

Park Hyatt (00960 682 1234; www.maldives.hadahaa.park.hyatt.com) tiene habitaciones dobles desde $891 por noche.

Ayada (00960 684 4444; www.ayadamaldives.com) dispone de habitaciones dobles desde $1,218 por noche.

Anantara (00960 660 1020; www.kihavah-maldives.anantara.com) dispone de habitaciones dobles desde $1590 por noche.

Los operadores turísticos que ofrecen algunos de estos paquetes en estos centros turísticos son:

Scott Dunn (020 8682 5420; www.scottdunn.co.uk)
Tropical Sky (0844 332 9369; www.tropicalsky.co.uk)
Kuoni (0844 488 0265; www.kuoni.co.uk)
Elegant Resorts (01244 897 516; www.elegantresorts.co.uk)
Carrier (0161 491 7660; www.carrier.co.uk)
Turquoise Holidays (01494 678 400; www.turquoiseholidays.co.uk)

Por SUE RYAN / Daily Mail

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